200 páginas

julio 28, 2009

Es el tema de la droga y el tema de la angustia. En el fondo es el tema del suicidio, quieranlo o no, el que comienza a recorrer las páginas de la novela. Porque claro, es difícil no pensar en la muerte de Foster Wallace mientras uno avanza por esta historia de Hal y los terroristas de Quebec, mientras se lanzan historias intermedias, familiares, historias que quedan en mitad de camino que hablan de gente adicta y angustiada.

La lista de fármacos es impactante. Abrumadora, cansa, hostiga, por momentos dan ganas de abandonar el viaje, por momentos hace pensar en cómo alguien conocía tantos fármacos, tantos nombres. 

La historia de los hombres en silla de ruedas en notable. Por momentos como ése dan ganas de seguir leyendo la novela, esperando que surjan más instantes como aquellos, resistiendo las disgresiones de Foster Wallace hasta llegar a esos momentos cuando él se detiene y cuenta un instante, una imagen: el padre de Jim contándole del momento en que su vida se jodió, en esa cancha de tenis, es conmovedor. Ahí está , para mí, el mejor David Foster Wallace.

Me sigue apareciendo Wes Anderson en los momentos que se cuenta la vida de estos jóvenes tenistas. Y cuando se habla de drogas, de robos, de violencia, me acuerdo de Transpotting, esa violencia producida por la angustia de no poder conseguir dinero para continuar drogándose. El descontrol, la tristeza, la soledad.

Avanzo lentamente. Cuando comenzaba la lectura de la novela, estaba terminando Postales de invierno de Ann Beattie. Aún creo que estoy encerrado en ese mundo de los setenta, en esos personajes que conducen por calles nevadas, mientras buscan en la radio alguna canción de Dylan: esperan el lanzamiento de su último disco, lo esperan ansiosos y buscan en las radios. El disco es el Blood on the tracks.

Me pregunto si Foster Wallace habrá leído a Ann Beattie, si habrá leído Postales de invierno y se habrá conmovido. Una novela de los setenta. La broma infinita como  la novela de los noventa.

Diego Zúñiga


Complementario

julio 24, 2009

En el post de abajo, cito el notable perfil que hizo Rolling Stone luego de la muerte de David Foster Wallace.

Acá se puede leer en inglés.

También recomiendo el perfil que aparece este mes en Etiqueta negra.

Por supuesto: ambos textos como agregado de la lectura de La Broma Infinita, que es la razón de existencia de esta bitácora.

Antonio Díaz Oliva


Primeras 100 páginas

julio 21, 2009

Ya terminé las primeras cien páginas. Acá van mis anotaciones.

– Primera impresión: La broma infinita es más fácil de lo que pensaba. Por lo menos que los cuentos de Foster Wallace (pienso en varios, intrincados pero buenos, de Extinción o algunos de La niña del pelo raro).

-La parte de las cucarachas. Notable. Me recuerda a Pynchon en V, libro que nunca pude terminar. O que terminé pero nunca pude entender.

– Pasadas las 50 páginas, hay una anécdota conocida: unos ladrones entran a una casa. La saquean, la roban. Resulta que la familia dueña de esa casa anda de vacaciones. Y cuando vuelven, una de las pocas cosas que hallan es una cámara de fotos. La familia la manda a revelar. En las fotos que resultan, se ve a los ladrones con los cepillos de dientes frotándose sus culos. Los mismos cepillos que, los integrantes del hogar, llevan usando un tiempo para lavarse los dientes todas las noches. Eso se cuenta en La broma infinita, aunque con algunas modificaciones.

– Las primeras 100 hojas hay 35 notas al pie de página. Una excesivamente excesiva (nótese el énfasis) en la que se narra la biografía y filmografía de James O. Incandenza, un actor de cine medio B y también fundador de la Academia Enfield de Tenis, que es donde Hal Incandenza, el protagonista o algo así, pretende asistir para cimentar su carrera en el tenis.

– Hasta el momento, todos los puntos de referencia geograficos tienen que ver con la vida de David Foster Wallace: Boston, Tucson, Massachusets.

-¿La broma infinita como la novela definitiva sobre el tenis? ¿Hay otra obra que trate este deporte?

Antonio Díaz Oliva


De qué trata todo esto…

julio 21, 2009

…trata de dos lectores que se enfrentarán a La broma infinita de David Foster Wallace en sus vacaciones de invierno.

En las fechas:

Desde el lunes 20 hasta el 31 de julio.

Y con la siguiente cantidad de páginas por día:

100.


Probando

julio 18, 2009

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