800 páginas

julio 31, 2009

800 páginas y sigo con vida. LBI aún no me mata. Aún.

-La Realidad Es Para La Gente Que No Puede Dominar Las Drogas. Eso dice en la Enned House cuando llegan a rehabilitarse los pacientes.

Madame Psicosis sigue sin aparecer. Y Señorita Diagnosis la sacaron del aire. Así que ahora el programa de radio es escuchar una o dos horas sin nada. El tipo que ve las perillas atiende los llamados para calmar a la gente diciendo que no, por favor, no crean que Madame Psicosis está muerta.

– Se elucubra sobre el suicidio de James O. Incandenza quien puso su cabeza en el horno. Su comportamiento se denomina anhedonia. Una suerte de melancolía simple. Estas son las partes en que estoy seguro de leer lo que DFW siente de manera codificada. En especial luego de leer tantos perfiles luego de su muerte, todo pareciera apuntar a que sentía algo así: una suerte de anhedonia. DFW, después de todo, como un escritor melancólico. Que es la figura que una y otra vez surge en la literatura gringa (Yates, Cheever, Fitzgerald).

-Me topo con una de las mejores partes de LBI. Marathe y Steeply conversan. Este útlimo cuenta sobre la adicción de su padre con la serie M*A*S*H. Su padre queda profundamente tocado por esa serie. Al nivel de que manda cartas a los personajes. Y ve M*A*S*H todo el día, renuncia al trabajo, deja la familia de lado y su vida se transforma en ese programa.

-Nunca he visto la serie,  (¿se dio en Chile alguna vez?) pero sí la película de Robert Altman de la cual tengo buenos recuerdos (creo que actuaba el padre de Kiefer Southerland) Acá el trailer:

Antonio Díaz Oliva

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Primeras 100 páginas

julio 21, 2009

Ya terminé las primeras cien páginas. Acá van mis anotaciones.

– Primera impresión: La broma infinita es más fácil de lo que pensaba. Por lo menos que los cuentos de Foster Wallace (pienso en varios, intrincados pero buenos, de Extinción o algunos de La niña del pelo raro).

-La parte de las cucarachas. Notable. Me recuerda a Pynchon en V, libro que nunca pude terminar. O que terminé pero nunca pude entender.

– Pasadas las 50 páginas, hay una anécdota conocida: unos ladrones entran a una casa. La saquean, la roban. Resulta que la familia dueña de esa casa anda de vacaciones. Y cuando vuelven, una de las pocas cosas que hallan es una cámara de fotos. La familia la manda a revelar. En las fotos que resultan, se ve a los ladrones con los cepillos de dientes frotándose sus culos. Los mismos cepillos que, los integrantes del hogar, llevan usando un tiempo para lavarse los dientes todas las noches. Eso se cuenta en La broma infinita, aunque con algunas modificaciones.

– Las primeras 100 hojas hay 35 notas al pie de página. Una excesivamente excesiva (nótese el énfasis) en la que se narra la biografía y filmografía de James O. Incandenza, un actor de cine medio B y también fundador de la Academia Enfield de Tenis, que es donde Hal Incandenza, el protagonista o algo así, pretende asistir para cimentar su carrera en el tenis.

– Hasta el momento, todos los puntos de referencia geograficos tienen que ver con la vida de David Foster Wallace: Boston, Tucson, Massachusets.

-¿La broma infinita como la novela definitiva sobre el tenis? ¿Hay otra obra que trate este deporte?

Antonio Díaz Oliva